La Ch’anantskua o carnaval; una celebración purhépecha

+ Un momento de desorden festivo, que enseña orden comunitario.

CHILCHOTA (Eraxamani), Michoacán, 13 de febrero de 2026.- Con un gran recorrido por las calles principales, lleno de color, alegría, baile al ritmo de la música de banda y acompañados del torito con banderitas de papel picado, se llevó a cabo el tradicional Ch’anantskua o carnaval, una celebración de origen purhépecha que simboliza el paso a la vida adulta.

Personas de todas las edades, ataviados con la vestimenta tradicional con bordados a mano en punto de cruz, se realizó esta festividad, donde, a través del juego, el convivio y la participación colectiva, se enseñan valores, como la responsabilidad, el respeto, la reciprocidad y la pertenencia comunitaria.

La Ch’anantskua, fue encabezada por la presidenta municipal, Alejandra Ortiz Suárez, varios regidores y funcionarios municipales, además del significado, se realiza en varias etapas, como bajada de la servilleta, partida de leña y la entrega de toritos y banderitas de papel picado.

Pero el objetivo, es el de fusionar los elementos que identifican a la Cañada de los Once Pueblos, retomando prácticas y expresiones propias de las distintas comunidades, para crear una representación colectiva y mostrar la forma de celebración en esta región.

Todo inició frente a la presidencia municipal, con la bajada de la servilleta bordada, atadas a unas largas cañas, en lo alto de los árboles del jardín. Elemento que representa el trabajo comunitario, la identidad y unión de los pueblos; marca el inicio de la Ch’anantskua.

Posteriormente, la partida de leña, que simboliza el trabajo, la fuerza y la responsabilidad que implica la vida adulta. No es una competencia, sino un acto representativo que nos recuerda las tareas comunitarias.

Antes de partir al recorrido por las calles, se entregan toritos artesanales en miniatura y banderitas de colores de papel picado, principalmente a las mujeres y jovencitas, lo que representa el cortejo, la alegría, el compromiso y la convivencia.

De ahí, del frente de la alcaldía y la plaza, parte el contingente; el recorrido en sí, es el corazón de la Ch’anantskua, con el baile, el juego, cascarones y el movimiento de los participantes. Fue una gran fiesta, aquí, en la cabecera municipal de la Cañada de los Once Pueblos.

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